Rondar siempre
la palabra,
ser su perro hambriento.
Con uñas y músculos
escarbar la tierra blanca,
tal vez al fondo halle el hueso.
Oler sin descanso
toda bolsa,
todo rincón
buscando esa proteína fundamental
para la vida animal.
Soportar el hambre
por días y días
esperando que alguien ofrezca el alimento.
Y así
sin jamás saciar del todo el hambre
vivir.
vivir.
*
