lunes, junio 16, 2014
martes, mayo 27, 2014
Flor silvestre
En un café al que no regresaré
ansiosa por escuchar el silencio
me alejo del mundo entrando en él.
Lo primero que veo,
que escucho,
es un sonido sordo, blanco,
nuboso.
Detrás, más allá,
nace
esta pequeña flor silvestre.
Cancún, octubre 2013
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lunes, mayo 19, 2014
Revista de la UNAM
Comparto con ustedes la publicación que me hiciera La Revista de la Universidad de México.
Gracias Guillermo Vega Zaragoza.
http://www.revistadelauniversidad.unam.mx/articulo.php?publicacion=777&art=16153&sec=Art%C3%ADculos
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lunes, mayo 12, 2014
No es como la otra
La ventana de esta casa es ciega.
Perdió la capacidad de ver el horizonte
y solo puede mirar hacia dentro.
Pero no es sorda.
Ella escucha
(la otra no podía)
del agua
historias sobre mares con piel de escamas igual a enormes peces
solitarios
calmos a veces, a veces enfurecidos.
Sobre travesías por días, por meses, a cielo abierto,
la libertad sin límites
la tierra un globo de aire
y ser nube el único destino.
De la belleza de lo triste
cuando, como hoy, baja a la
tierra que corona
su cuerpo es neblina, y el paisaje,
cipreses, cedros, arrayanes habitados por la bruma,
venados de rocío
caracoles de piel con manos frías y enfangadas
junto al fogón en algún rancho.
De su nostalgia
tan cercana al cansancio por no tener arraigo
ser siempre efímera y de paso
cuando por todo movimiento desearía la quietud
de un sonajero sobre una cuna
y arrullar a un niño.
Esta ventana nueva
viva
está ciega, sí, pero no es sorda.
En ella se escucha llover maravillosamente.
En ella se escucha llover maravillosamente.
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miércoles, mayo 07, 2014
O al menos quien deseo
Habré de saber quién soy
cuando vuelen los pájaros
que de mí han nacido.
Cuando afilados sus picos
las alas mudadas
embarnizados los cuerpos
atraviesen el cuero de
arpías y alimañas.
Cuando dibujen
su vuelo en la intimidad de las almohadas
y compartan el sueño
con cabezas lúcidas.
Cuando escapen por techos
puertas y ventanas
frente a cárceles
que otros les pretendan.
Habré de saber quien soy
(o al menos quien deseo)
cuando abierta mi mano
ya sueltos
lejos de mí
otros los sientan suyos.
viernes, mayo 02, 2014
Sibaris
Desploma el sol
su transparencia sobre el campo.
La enredadera con sus flores
clava silenciosa la lujuria en el aire
y el perro y el gato,
los más comunes de los comunes,
navegan la misma barca del sueño de los dioses
al vaivén de la tibieza.
El pasto más alto que existe sobre la tierra pretende el
cielo.
Intenta con sus manos deshilar las nubes
mientras dos vacas, terneras aún,
rumian juntas la mansedumbre y el tiempo.
Es eterna en este momento esta felicidad
sin resquicio.
Nada parece poder atentar contra ella
ni la espina de Wilde
ni el ala de Juan, herida por el rayo.
Sin embargo, sin querer estas palabras
con su sombra la visten
cuando mi único deseo es nombrarla.
Pero es tan difícil escribir sobre la dicha.
Hasta
la más hermosa palabra la opaca
con su niebla.
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