(Creaciones efímeras)
lunes, julio 29, 2013
viernes, julio 26, 2013
Lanzamiento
Son seis los quietos,
los petrificados a la mesa.
Por los menos sesenta
los atentos.
Los petrificados
toman la palabra. No la sueltan.
Confiesan sus miserias
sin pudor
con el tiempo y con sus vidas.
Los atentos
Los atentos
hacen acto de paciencia.
Aguardan
con los ojos cerrados
o abiertos.
Su hambre es de siglos.
Nadie conoce lo que piensan,
lo que callan.
Ocultan la desidia tras el aplauso.
Solo esperan
a que algún petrificado
lance un corazón
que por fin los sacie.
Uno que les recuerde
que están vivos.
Sí. Que aún respiran.
.
lunes, julio 22, 2013
Julio 18 de 2013
Atrás quedó la luz en lo verde.
Yeyo, el gato,
Pancracia y Lola, las vacas.
Los pájaros.
Adelante solo el negro
de quien no ve.
Aun no es momento
que amanezca el futuro.
En este pequeño y precario
presente me suspendo,
los ojos cerrados,
en un cruce
de mi propio camino.
.
de mi propio camino.
.
martes, julio 02, 2013
María Tabares
Lectura en la ciudad de Quito. Poesía en Paralelo Cero 2013.
lunes, julio 01, 2013
Julia
Yo sé de
la sombra esclava
que nos persigue
sin dejarnos atrás ni liberarse
que nos persigue
sin dejarnos atrás ni liberarse
del triste yugo de nuestro cuerpo.
De la condenada a ser el hoyo negro de la piedra
o un animal de muchas alas
cuando es el árbol con un solo tronco
ignorante de su propio vuelo.
De la sombra del corazón de hormigón del edificio
envidiando al ignorado papel que vuela y se detiene
en un charco de la lluvia
y en ese polucionado espejo se vislumbra
su blancura.
De la sombra del sol escapándose hacia la luz
siempre, y allí desapareciendo,
Luz que en el centro del mundo
es la más nítida, las más transparente
parecida a la Julia ecuatoriana
con su manera amarilla de mirar la vida
como un sol líquido que se derrama
cada día por los aires.
De la condenada a ser el hoyo negro de la piedra
o un animal de muchas alas
cuando es el árbol con un solo tronco
ignorante de su propio vuelo.
De la sombra del corazón de hormigón del edificio
envidiando al ignorado papel que vuela y se detiene
en un charco de la lluvia
y en ese polucionado espejo se vislumbra
su blancura.
De la sombra del sol escapándose hacia la luz
siempre, y allí desapareciendo,
Luz que en el centro del mundo
es la más nítida, las más transparente
parecida a la Julia ecuatoriana
con su manera amarilla de mirar la vida
como un sol líquido que se derrama
cada día por los aires.