Como a la hoja del árbol
a todas las niñas abusadas, muertas
Qué voluntad arrastró tu inocencia
desde su cielo al suelo rojo
desde su cielo al suelo rojo
Qué voluntad ajena, niña verde,
decidió el abuso de tu cuerpo
decidió el abuso de tu cuerpo
su fractura a la intemperie del dolor
cuando eran tuyos
cuando eran tuyos
el asombro
las manos del sol
el galopante flujo de la savia nueva
las manos del sol
el galopante flujo de la savia nueva
Quién decidió que fuera yo tu hermana
salvándome
en tanto a ti te desgajó como a la hoja del árbol
condenándote a ser una estrella muerta sobre la piedra.
Otra más.
Otra más.
1 comentario:
Una muy exitosa metáfora, me llama la atención la hermosa elección de la hoja muerta, que puede ser bella, pero que sin embargo tiene una breve existencia, y ya gastada, sencillamente cae, como la niña usada y abusada tempranamente, su inocencia que choca abruptamente con la verdad del mundo, la cara de la maldad.
Un saludo y paso por aquí porque disfruto mucho su poesía.
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