sábado, agosto 04, 2012

Tu casa
        A Mauricio Lozano



Seis p.m.
La quietud de la escalera y su sombra
en ascenso sobre el muro,
la silla con su espaldar ligero, tan en sí misma llena de aire
tan asentada desde siempre.
El mueble de la entrada, en quietud amorosa,
asido de gancho al cofre hermano que esconde los tabacos,
lá lámpara en pie con su vestido
elegante de talle largo
callada.

A través de la ventana
afuera, sobre el techo,
                olas de barro cocido, ilusión del mar en las alturas
dos flores flacas, pobres, en el amor
viven amarillas a merced del viento
sin necesitar la tierra.

La luz
luz del día,
yéndose, yéndose sobre todos
igual al sonido del violín
camino del pasado.

Todo tan quieto,
tan quieto
y tan hermosamente vivo.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Eres viscosa, amorosa y manchas.