jueves, abril 30, 2009

Infancia II


Lejos
tan lejos que nadie

puede verla
en una calle de una ciudad
que ya no existe
una casa desaparecida
en la mente de una niña
hecha de papel y letras
pulsa un ritmo
un ritmo
un ritmo
que va y viene


Sólo ella puede oírle
solo ella
puede entrar y salir
sin necesidad de abrir ninguna puerta
acostarse en su cama
y soñarse en ella

1 comentario:

Leonardo dijo...

Tal cual lo dices, maravillosa infancia donde podemos entrar sin abrir ninguna puerta.
Y te agradezco de nuevo el homenaje a Vilorio a quien descubro gracias a ti.
Saludos