Lejos
tan lejos que nadie
puede verla
en una calle de una ciudad
que ya no existe
una casa desaparecida
en la mente de una niña
hecha de papel y letras
pulsa un ritmo
un ritmo
un ritmo
que va y viene
Sólo ella puede oírle
solo ella
puede entrar y salir
sin necesidad de abrir ninguna puerta
acostarse en su cama
y soñarse en ella
1 comentario:
Tal cual lo dices, maravillosa infancia donde podemos entrar sin abrir ninguna puerta.
Y te agradezco de nuevo el homenaje a Vilorio a quien descubro gracias a ti.
Saludos
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