Cuando la rabia impulsa la sangre
hacia las sienes
y el propio cuerpo es la zona de combate
toca esperar...
Cuando el polvo del desierto que no duerme
se levanta de nuevo
dentro del pecho y la espalda
cuando a pesar de la sed
ni una sola gota de agua cae
y sin embargo afuera a la ciudad llorando
a mares le chorrean las ventanas
toca esperar...
Cuando el tiempo se alarga
para hacernos perder
como se pierden las mujeres y los hombres
andando entre las sábanas
cuando a caminar de nuevo
obliga la fe de las montañas
Esperar... Sólo toca esperar.
1 comentario:
Un beso, poeta!
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