lunes, diciembre 10, 2007

REGRESO
(Última noche en Oaxaca)

Terminé el viaje
ya no duele más la despedida.
Giro el rostro.
Los muebles de una casa
inexistente se colocan
cobran vida
me anticipan deambulando.
Puedo recorrerme en ellos
con mis manos los palpo
me siento sobre la silla
escribo, creo y sola hablo.
Es tan cálido este nuevo
viejo espacio.
Detrás de mi está la cama
de rústica madera, alta
sobre ella las cobijas
y la lana.
Junto, en el nochero
hay un libro, la lámpara
y la radio.
Frente a mi la tabla rasa.
Encima está el florero
el computador y está mi gata.
No requiero más,
He llegado, no me marcho.
Estoy es todo lo que necesito
yo por casa:
una luz tenue, indirecta y sana.
Afuera mis hijas
van y vienen como el viento
como el agua
(cuando quieren y cuando no se marchan)
pero siempre vuelven,
entonces yo abro
abro la puerta, salgo, las abrazo
y cenamos la vida juntas
en la sala.

2 comentarios:

Emiliano Álvarez dijo...

un placer leerte...

Diana Reza dijo...

Después de un tiempo llegó la casa, tal cual debía ser. Lo bueno es que la viste desde un cielo emborregado.

Como te extraño Tabares...dime cómo te extraño para no seguirlo haciendo