lunes, diciembre 10, 2007








No es necesario el espejo para no verse
roto el cristal
hecha la fractura
(Tal vez en alguna infancia)
la imagen queda condenada a su bifurcación.
Entonces aparece
una otra amedrentada, muda,
sola e inabordable
exigiendo el reconocimiento de su identidad.

1 comentario:

Ophir Alviárez dijo...

Tal vez el problema sea la bifurcación, ese reconocimiento del camino que se hace imperioso.

Alguna vez escribí sobre un triángulo, hoy lo veo sólo como rectas a las que intersecto en un punto para hacerlas Y y yo en el centro, entonces, sin espejo pero con fracturas, exijo la identidad.

Señor poema María, sí.

(Algo en el 7mo verso me tropieza)

Besos,

OA