
A PROPÓSITO DE WALT WHITMAN
¿Por qué será que ahora le hablo también a las plantas, y ellas me hablan?
Reconozco en Whitman una mirada, una forma del ver el mundo, total e integradora, donde el ser humano no es el jefe del universo, ni un ser aparte de las plantas, de los animales o los minerales; tampoco un ser superior. En su mirada, el hombre y la naturaleza son una sola. Realmente una unidad; y no desde el discurso, cualquiera puede afirmar que lo somos y todos lo hacen. Son una unidad, por que los ve desde una mirada sensible y profundamente humilde.
No es más una brizna de hierba que una estrella. No es más una hormiga que un grano de arena. Ante, desde y dentro del universo, todos somos iguales. También el hombre y la mujer. Y esa unidad es quien merece el canto.
Whitman rompe con todas las jerarquías y derrumba los poderes que siempre se sustentan en categorías de valor, de cantidad y nos revela el mundo en su esencia profundamente religiosa: todo es comunión.
Con él, la voz poética logra colocarse y dejarnos ver el mundo desde el lugar de Dios, mirada macro y cenital que parte de la inmensidad del espacio hacia la tierra, y al mismo tiempo, desde su opuesto, la mirada más terrena, la más ínfima: aquella que nace desde un simple y negro terrón de tierra, desde una brizna de hierba, hacia la luz del sol y la eternidad.
1 comentario:
Me gustan las cachetadas de optimismo que da Whitman al leerlo.
Muy bueno tu post
Un beso colombianita.
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