viernes, diciembre 09, 2005

CUENTO


EL SINDROME DEL BARTLEBY
Quienes ven la literatura no como un asunto de abundancia,
sino de rigurosa escasez.



El escribano de Mateo abre la puerta del balcón y percibe como el viento le golpea el cuerpo con violencia. No se asusta. Anticipa el vuelo y siente propia una libertad que le es ajena. Luego, de pie sobre la butaca observa el filo de la baranda no como siempre, a la altura de la cintura, sino a la altura de sus pies. Deja que varias bocanadas de oxigeno, polución, entren en su cuerpo y casi lo ahoguen anticipándole la muerte. Con dificultad logra mantener el equilibrio. El aire, el vértigo, quieren hacerlo caer. Pero él, dueño absoluto de sus actos necesita primero vencer la zozobra, concentrarse y lograr, por fin, escribir en su mente esa, la primera frase, la perfecta, que ya intuye.

Cierra los ojos.



El vacío lo envuelve. Lucha a muerte con su mente. No quiere dejarse tentar por el recuerdo de quienes a pesar suyo, ve como si lo observaran y tapándose la boca estuvieran ahogando un grito anticipado de terror. Evoca una a una las palabras que ya sabe, las ordena dándoles sentido y diciéndolas despacio para sí:



“Un hombre escribe que Un hombre escribe un cuento sobre un hombre que va recordando su vida a lo largo de su vida, y lo escribe así porque no es capaz de escribirlo.”



¡Por fin lo ha logrado! Ha escrito en su mente la frase perfecta, la que lo abarca todo, el principio y el final. Vuelve y nombra las palabras ordenadas, la frase, una y otra vez,
“Un hombre escribe que Un hombre escribe un cuento sobre un hombre que va recordando su vida a lo largo de su vida, y lo escribe así porque no es capaz de escribirlo.”
“Un hombre escribe que Un hombre escribe un cuento sobre un hombre que va recordando su vida a lo largo de su vida, y lo escribe así porque no es capaz de escribirlo.”
“Un hombre escribe que Un hombre escribe un cuento sobre un hombre que va recordando su vida a lo largo de su vida, y lo escribe así porque no es capaz de escribirlo…”

Así, con su letanía logra vencer la maldita tentación de sentir nostalgia, amor, arrepentimiento. Extiende
los
brazos en cruz. Levanta
los
talones,
dobla
apenas
las
rodillas



y da el pequeño salto tantas veces imaginado.


Vuela sobre el vacío.




Todavía pequeñas astillas de tiempo lo separan del suelo.
No le importa. Como el libro que ya es, sabe que está a punto de tocar


La eternidad.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

MARTICA QUERIDA: QUE MARAVILLA DE PAGINA. UN BESO MUY GRANDE A MI QUERIDA MARIA TABARES. TE QUIERO MUCHO, CLARA.

Anónimo dijo...

Martica, Yo seguire escuchando tus escritos en directo y no por blog, pero me parece muy chevere que lo hayas hecho para compartir con mas gente tus buenos textos usando la web.
cata

Anónimo dijo...

María:

Felicito el texto que acabo de leer. Buenas ideas e historia concebida de forma efectiva. Me gustaría hacerte dos comentarios que, sólo de forma constructiva espero te ayuden:
Primero, los acentos siempre son de suma importancia. Dejas pasar un 'como' en lugar de un 'cómo' punto muy importante por que tuve que volver a leer la oración. Entre otros, que ya con la desconfianza del primero tuve que releer varias para entonces saber si lo que percibía era correcto. Puede ser talvez sólo mi percepción.

Segundo. Recursos bien utilizados, me agradó, corto, concreto a lo que va, en poco tiempo defines el personaje, su deseo y su desesperación. Esa U en mayúscula... ¿es diferente si la pones en minúscula? creo que no. Sólo es mi consideración, repito, puedo estar equivocada.

Te felicito, adelante con tu blog. Estaré pendiente de tus novedades y me ha gustado la historia y creatividad que impones en un inicio.

Estas cosas que comento tal vez son menores, se arreglan de volada, la creatividad nunca, excelente la tuya.
Gracias.

Cecilia Slovsky

Anónimo dijo...

Martha, maría... siempre M o m, como sea. Gracias por enviarme el link a tu blug. Yo agradezco siempre estas ventanas porque como creadora reconozco lo difícil que resulta casi siempre abrirse a la lectura de los propios textos o imágenes, como sería en mi caso. Es salir al escenario a entregarse con todos los miedos.
Yo te leo y me gustan tus recursos. Se me hacen inmediatos porque al leerte no tardo en crear una imagen en mi mente. Bueno, un beso y mi reconocimiento a la escritora que eres.
Muac
Vero

Anónimo dijo...

Hola Martha soy Ale de la Sogem, tambien te invito a mi blog, pa que veas lo que ando haciendo y que veas que te inclui en una cadena de habitos extraños, solo checa el titulo de habitos extraños y ahi lo explica todo, te veo en la escuela.Saludos
http://evaysuserpientes.blogspot.com/