LA TORTUGA FELIZ.
Iba una tortuga mirando el suelo, asegurándose de no pisar en falso. Como llevaba su casa encima, sentía, además, que nada había olvidado. De repente, los dedos de un hombre la levantaron del suelo y dos ojos redondos como platos se quedaron mirándola. Asustada, se metió en su casa y cerró los ojos. Durante mucho rato, sintió que todo se movía dentro de ella como en una montaña rusa.
Cuando, por fin, creyó que de nuevo había vuelto la calma (aunque seguía sintiéndose algo mareada) abrió los ojos y salió a averiguar qué había pasado. Asomó lentamente la cabeza y cuál sería su sorpresa cuando vio que el mundo había dejado de ser de un verde firme, para ser de un azul ligero como el viento. Movía sus manos, sus pies, y a cada paso que hacía volaba.
La tortuga de esta historia, no supo que estaba patas arriba. Pero eso no importa, murió feliz creyéndose pájaro.
“ María Tabares ”
1 comentario:
Un final inesperado y desesperadamente feliz!
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