Ilusión
Dos pulmones se abren
se cierran, son dos globos de piel blanca
cruzando el tiempo.
Los músculos de un antebrazo se tensan,
endurecen sus fibras, obedecen una orden sin palabras,
que los obliga,
ajenos a toda voluntad o elección.
Una red larguísima transporta ríos portentosos
de agua roja, olorosa. Nadie escucha el torrente dentro de su noche,
ola tras ola, ininterrumpido.
Danza irregular, veloz, el firmamento del cerebro.
Alumbrado se enciende y apaga hermoso y arbitrario
como las luciérnagas.
Los huesos, vívidos, rígidos, en íntimo movimiento,
conforman el esqueleto de la estructura humana, sin saber de quién.
Todo este cuerpo que nombro, que reconozco como mío
no sabe de mí. Desconoce por completo mi existencia.
¿Entonces quién la sabe?
¿Dónde existe esa que nombra yo y al hacerlo engloba tanto ajeno
tanto desconocido?
Esa que ante mi muerte sentirá la pérdida, el miedo.
Esa que tan viva ahora, acaso no me continúe..
2 comentarios:
Yo sí creo que el cuerpo sabe de nosotros. Somos responsables de gran parte de las dolencias que suelen aquejarlo, como si no pudiéramos sufrir 'a solas'.
Me parece que el poema se orienta al final en otra dirección, o no entiendo bien el final.
Un abrazo
Bellisimo. Nos recuerda la pregunta fundamental que cada uno va resolviendo sobre su propia existencia. Un poema profundo q nos invita a la reflexion. Y me gustaria compartir un pensamiento que me evoco una poeta palestina hace poco. Ella reflexionaba como al nacer nuestra lengua tiene la capacidad de desarrollar los 5000 idiomas y dialectos q existen y por esto quiza debamos emprender la busqueda de nuestro propio lenguaje. Que bello saber que el tuyo son estos poemas, escritora siempre!
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