lunes, mayo 28, 2012

Microscopías para ciegos

  

Ansia, ansia, ansia....

 



Todo devorado, un pequeñísimo desasosiego queda, que no para, no para, no para..
   



1 comentario:

leonardo dijo...

No parece muy diferente de nuestra manera de vivir. No es posible parar, ni siquiera ralentizar. Sólo en la poesía se intenta. La diferencia quizás, entre ellas y nosotros es que nosotros tampoco sabemos lo que devoramos, el motor de la ansiedad.
Un abrazo