sábado, abril 02, 2011


Oficio


En este encierro
escogido como la libertad
el silencio se escucha
como el sonido de la lluvia
allá, en la calle.

No hay lugar distinto
a estar abandonado
a sí mismo
al que quiera o pueda ir.

En esta silla el mutismo
agobia tanto
como el agua agobia
las palomas sobre los techos
que petrificadas esperan
a que escampe.

Espero por horas que algo pase:
algo como la verdad
más honda
el sonar de la armonía
la perfección.

Son días ya,
no deja de llover.


1 comentario:

Leonardo dijo...

¿Puede pasar algo en la inmovilidad? ¿puede pasarnos algo? A lo mejor no escampe y sólo la lluvia sea verdadera.