viernes, abril 08, 2011


Madre

Háblame de ti.

No lo hagas desde este ahora nuestro
de brazos rotos
hazlo desde otro lugar que no sea el áspero camino
desde otro lugar que no sea más tu dolor
por la espalda que voltea.

Háblame desde tus manos jóvenes
sin fracturas por causa de mi rostro
desde tu íntima ternura
volcada sobre la luna de tu vientre
cuando no importaban las heridas
que se tejían en tu piel.

Háblame de la primera vez que me intuiste
de la primera vez que me miraste
cuando dejé de ser secreto y comenzamos juntas
a caminar por esta tierra.

Háblame de ti madre
de nosotras
que no recuerdo.



4 comentarios:

Diana Reza dijo...

WOOOW!!!QUE DOLOROSO ESTA!!!!UFFFFF..ME FULMINASTE!!

La DÏéresis dijo...

Me gustó este poema. Es muy fuerte!!!
Te amo.

leonardo dijo...

Tal parece ser que la convocación del diálogo es la confesión de su imposibilidad. El poema es un refugio ilusionista. Un imperativo suspendido que intenta paliar la ausencia de palabras que, quizás, nunca se llegan a decir. Ni siquiera en el poema.
Un abrazo

Ophir Alviárez dijo...

Me hiciste tragar y no fue en seco...Me gusta a pesar de lo descarnado porque es real y en sus imágenes me siento develada pero también arropada...Es un poema poema...

Un beso, María y cariños...

Ophir