miércoles, abril 06, 2011


Al caer la tarde

El sol detrás de la nube

apático se escapa

y el verde del paisaje

se vuelve uno mismo con la noche.


Del sol, la sombra,

su seda negra más fina,

oculta la espalda del cristal de la ventana

la viste de espejo

y en ella es a él a quién descubro.


A su lado estoy yo sentada.

Juntos somos cuerpo imagen cuerpo

eco silencioso.


Al centro del reflejo,

el sol realmente nunca se ha marchado.

A hurtadillas se ha instalado en nuestra casa

y nos alumbra disfrazado de lámpara.



1 comentario:

Leonardo dijo...

Pienso en los atardeceres bogotanos a los que tanto vuelvo y con los que tanto he fracasado. El sol hace tiempo desertó las lámparas.