jueves, enero 07, 2010

Dentro de las cobijas
la noche esculpe con maestría

un cálido cuerpo junto al mío.


La tristeza y la angustia
en la puerta
me observan con envidia
sin poder entrar.


1 comentario:

Leonardo dijo...

Me alegra que estés a salvo. Imagino muy bien a estas dos inquilinas, celosas.

Un abrazo, yo seguiré golpeando este año a esta puerta.
Un abrazo