Fragmento de realidad
Al lienzo de la noche
el canto del gallo hace una grieta
por donde atraviesa la mañana
el perro negro sale de su ensueño
orina contra el árbol y ladra
haciendo coro en la distancia
un pájaro
inmóvil regresa volando de su luna
abre el pico y se transforma en piano
el cielo despliega sobre la tierra
su cuerpo de mujer ilímite
por donde navegan los aviones las aguas
los gigantes movilean sus espejos verdes contra el viento
y los frutos en sus brazos
se arraciman como ciudades atestadas de soles.
A los pies
fulminado contra el suelo
un pequeño cuerpo tejido de plumas yace inerte
sin poder respirar más la tierra.
Nadie se inmuta. Sólo ella.
Cada día que amanece es el primero.
Nada recuerda que hubo ayer, piensa.
2 comentarios:
Me gusta mucho este poema.
Te quiero.
Un bello poema, Marîa. Estâs penetrando en la ternura viva de todo lo que existe!
Un abrazo
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