En esta continuidad que nos persiguenada puede ser más efímeroque nuestra dichaDura la eternidad deuna gota de agua que caeel sonido del violín que traspasa el de la lluviael silbido de un pájarola luz de la lámparala cobija de lanael ronroneo de la cafeteray la taza y la cucharaDura lo que dura el silencio de mi padre en su lecturaEl descanso de las gafas sobre el libroSombra durmiendocomo un pie de cama juntoa la cama,y tú.Eso dura.
3 comentarios:
Qué poema duro y entrañable. Sencillo y complejo (¿puede aspirarse a algo más bello que la hermosura de la sencillez). Y es triste también, como una llovizna mansa. Vengo de la casa de Leonardo. Los estremecimientos que me provoca Leonardo los conozco. Vos sos mi hallazgo del amanecer en Buenos Aires, María.
Poco duramos cuando somos 'tu'.
La eternidad de la cobija de lana me parece una imagen extremadamente sugestiva, por la noción temporal que le otorgas al objeto (te diré, es un secreto, que para mí decir cobija de lana significa decir Bogotá, infancia, madre, todo lo perdido)así como a la luz, la taza y la cuchara. Que la dicha duerma a nuestro lado como una sombra que es como un pie de cama, pues me parece muy logrado y no creo haber visto nunca un pie de cama en algún poema. Y bueno, todo para llegar a ese 'tu' que lo explica todo y que nos hace volver a la primera estrofa! La enumeración de la segunda estrofa me pesa un poco en mi lectura.
Me ha dicho Pájaro de China que te ha leído y que le ha gustado mucho. Me alegra servir de puente, para eso sirven los enlaces.
Un abrazo
ah, volví a escucharte y volvió a gustarme!
Me gustaría tenerte aquí y tomarme un rico café contigo.
Hablar de los poemas y de un todo. Nombrar, nombrarnos.
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