viernes, noviembre 27, 2009

Al caer la tarde

El sol detrás de la nube
apático se escapa
y el verde del paisaje
se vuelve uno mismo con la noche.
Del sol, la sombra,
su seda negra más fina,
oculta la espalda del cristal de la ventana
la viste de espejo
y en ella es a él a quién descubro.
A su lado estoy yo sentada.
Juntos somos cuerpo imagen cuerpo
eco silencioso.

Al centro del reflejo

el sol
realmente nunca se ha marchado

nos alumbra disfrazado de lámpara.

2 comentarios:

Leonardo dijo...

Por allá cae la tarde también, veo. Este bello poema me recordó, de inmediato, a Pierre Reverdy, el gran poeta francés (un poco olvidado hoy pese a su importancia). Muchos de sus poemas hablan del sol, del crepúsculo. Te traduzco "Crepúsculo":
"La tarde al caer dilataba los ojos del gato.
Estábamos, los dos, sentados en la ventana y mirábamos, escuchábamos todo lo que no se hallaba más que en nosotros mismos.
Detrás la línea que cerraba la calle, la línea de arriba, los árboles recortaban encajes en el cielo.
Y la ciudad, ¿dónde está la ciudad que se ahoga al fondo en el agua que forma las nubes?"

Tendremos suerte si el sol sólo se disfraza de lámpara...

Un abrazo

PD: Me alegro que haya salido lindo el recital.

poetas del megáfono dijo...

¡Lindo poema!