jueves, junio 04, 2009

Regreso


De nuevo el agua

se ha vuelto asfalto

y a mi piel la cubren las telas

y los paños


La sal volvió a existir

exclusivamente en los saleros

y el pescado

en las neveras de los supermercados


Aún así traigo conmigo

el pozo de agua

que jamás me deja

mi propia agua que en sincronía

con el mar bombea


Ahora soy

no ya la isla que avistaba un horizonte

sino un pozo de agua

sal

que existe en pie

pescando en una acera.

2 comentarios:

Leonardo dijo...

Pues a pescar en el asfalto cuyo oleaje puede ser tan agitado y furibundo y peligroso como el mar, yo sé que lo haces muy bien.

Carmen dijo...

María María María, que te extraño pues, ¿cuando vienes? Ya es tiempo pues.

Un abrazo fraterno