Regreso
De nuevo el agua
se ha vuelto asfalto
y a mi piel la cubren las telas
y los paños
La sal volvió a existir
exclusivamente en los saleros
y el pescado
en las neveras de los supermercados
Aún así traigo conmigo
el pozo de agua
que jamás me deja
mi propia agua que en sincronía
con el mar bombea
Ahora soy
no ya la isla que avistaba un horizonte
sino un pozo de agua
sal
que existe en pie
pescando en una acera.
2 comentarios:
Pues a pescar en el asfalto cuyo oleaje puede ser tan agitado y furibundo y peligroso como el mar, yo sé que lo haces muy bien.
María María María, que te extraño pues, ¿cuando vienes? Ya es tiempo pues.
Un abrazo fraterno
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