Hablar no sirve, callar sí. Callar y escribir son los mismo:
la palabra en máxima tensión. En el silencio la energía
contenida abre la puerta del adentro para que el ser
salga y diga.
En el hablar, el ser aturdido se encierra, se confunde,
no encuentra lugar y se mantiene oculto y a oscuras
en su guarida.
Hay dos afueras: uno dentro de uno mismo, el ámbito
donde el ser al escuchar el silencio sale y dice. El ámbito
donde si la palabra antes de ser pronunciada es escrita,
pintada, cantada, se vuelve arte y verdad.
Y otro, el que está fuera del yo, el social. El ámbito donde
la palabra no procesada es efímera, y ella y todo lo que nombra,
son sólo viento que pasa y se va.
8 comentarios:
Mi yo o mi otro yo o cualquiera que sea el yo TE ANDA BUSCANDO!!!!Me dejaste pensando...como usualmente lo haces, con este poema; así que quedo con la duda,yo y yo y mi otro yo buscando el yo de la gobernadora jejeje
vaya que hay cambios... en la plantilla y en la poesía, je je, feliz año maría tabares
Ojalá siempre que callamos lográramos escribir, ojalá mi silencio sea esa energía que me abra para llegar a ser, ojalá...
Abrazos,
OA
Es la señal de los tiempos. No es de extrañar la GRAN LITERATURA DEL SILENCIO, que a tantos marcó, nos marca.
Un saludo, y un placer visitar tu blog.
Antonio López Medinilla
Holaaa, así que cambiaste tu blanco vestido por uno negro, ni hablar, año nuevo fondo de plantilla nuevo. Yo que estoy bien ciega, sufro con esos fondos oscuros. Te mando un abrazototote.
Yo hubiera querido decir lo que tú en este poema
pero me quedé callada.
Cómo hace usté falta por estas calles donde una se coge al perro por el hueso o algo así.
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