En medio de esta vida
de ojos verdes
y crecer sin tregua,
del rojo escandaloso
y el amarillo
que no puede serlo mas
porque revienta,
del agua que cae y cae
y eso basta,
de los seres que en el aire
suenan el paisaje ,
del silencio que desdicen
las piedras del camino
cuando pasamos juntos
y tu mano me sostiene
o me esculpe
y no soy estatua
y soy quien soy
para ti.
En medio de este centro
que todos daban ya por muerto
y otra vez palpita
si hoy amaneci ligeramente triste
no fue por ti.
2 comentarios:
María, te extraño. Por lo general lo hago pacientemente... pero cuando leo un poema tuyo (y no sólo eso, sino uno como este, que me parece de verdad maravilloso), pues me altera un poco saberte tan lejos.
Qué grato es leer así a María.
Te echamos de menos.
Estás en las oraciones del Taxidermista.
Te quiero, poeta, te quiero.
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