
FRAGMENTO
Fuimos
los morrales a cuestas
la cama de arena
la cuna rústica
arropo para algunos,
para otros una toalla
o el puro suelo
compartido con los perros
la gallina
y la basura humana ruidosa
nuestros congéneres
que más mugre y más ruido
no habrían podido hacer
las barrigas infladas cauce abajo
y el borracho
cual bandera que va y viene sobre sus pies
a media asta o quebradiza
los pelícanos
azotando su cuerpo contra el agua
pronto ciegos
ahítos de comer
como los chulos que no faltan
chupándole la sangre a las tortugas por los ojos
que los hombres han vaciado
de su vientre
por comer sus huevos,
en un plato, calienticos, condimentados con sal.
Atrás, al frente, al lado
el sonido oladar grita
una libertad aprisionada entre dos playas
que distantes no se ven
estruendo blanco explosivo
huracán que masajea el cuerpo
cada día más frágil
pero tan alegre como cuando niña
como cuando aquella vez
por primera vez me le acerqué
los ojos desbordantes
y mojé mis pies
el cielo
siempre
azul o rojo
límpido fragmentado
abierto extenso intenso
con su enorme cíclope naranja
observando nuestro paso por la playa
mientras buscábamos
tras la duna el otro lado
a pesar y por el fuego que llevamos
afuera adentro
que arde
la boca seca
la piel de pez
los pulmones islas
obligándonos cerrar la boca
los dientes muerden
piedrecillas blancas
grises de coral y concha
las pestañas titilan alas
de estrellas por el agua,
como el agua
con la espuma
y volamos
volamos
sobre el mar.
Fuimos
Nos quedamos
no volvimos.




4 comentarios:
Maria, que decir de la madurez de un poema como los fragmentos que presentas.
Se ve una escritura más suelta y más viva, llena de metaforas, hasta salta, jojo.
me insipras a seguir a pesar de mi horror y mi cansancio por las letras.
Ricardo
QUé narración fotográfica tan espeluznante.
Pero tu poema lo hace altamente contundente.
¿Qué lugar es?
chévere!!!!!
Publicar un comentario