viernes, enero 12, 2007

En honor al maestro Arrigo Coen
(Dos reflexiones en tanto escuchaba su clase)

¿Porqué su color blanco amarillento anticipando, por la delgadez de la piel, el craneo?
Para que nadie se asuste en la última mirada, antes de que la tierra lo oculte para siempre


Sus ojos no ven a nadie
buscan adentro
el pensamiento
siguiéndo el rastro a la palabra
en su mente
silenciosa.
De repente,
una luz de rayo
atravieza sus ojos
y nos mira
iluminando iluminado
por la pasión de la idea
precisa, justa,
al fin recuperada.

1 comentario:

Anónimo dijo...

son pérdidas terribles para las letras de México y para Sogem, ahora ¿qué hacer? solo escribir para intentar saciar el vacío de su ausencia.
saracco