jueves, diciembre 18, 2014


Yo también soy la casa.
En mí suenan los platos y los vasos,
un insomne da vueltas en la cama,
el gato duerme.
Soy las descoloridas paredes
y el tapete rojo escondite 
del polvo.
También su luz.
También la puerta cerrada.

.

miércoles, diciembre 17, 2014

Pintura de Andrew Wyeth




























De dónde sacar un puente,
alzar las manos no entumidas,
los pulgares no escondidos
o los meros muñones

hacia tus dedos
para continuar el nudo de raíces
que un día inconscientes
comenzamos a clavar bajo la tierra.

Encontrar cuatro vigas,
cuatro trozos de aire,
dos lazos y atravesarlo,

con esta palabra
nuestros cansados cuerpos
y la risa refundida en el rostro.

Cruzar esta oquedad pegada al cuerpo,
puro frío, indiferencia,
como una rama seca que parió su fruto 
y ya a ninguno interesa.

.

V


Fotografía María Tabares





























La veranera decidió lanzar 
hacia la casa uno de sus brazos. 
Su mano abierta 
al vaivén exhibe en multitud la luz violeta. 
La gata, bajo ella se agazapa como un reloj 
detenido espera la llegada de los pájaros. 
Detrás, el Cedro invernado simula un esqueleto 
o un faquir para tomar fuerzas 
y en dos meses hojarse, como una reina de belleza.
El pasto explota en clorofila. 
El cielo azul como la nada.
Él con 57 años, yo con 56, 
sentados, en éxtasis, 
mientras la vida.



lunes, diciembre 15, 2014

Del dolor



Dónde se esconde el poema 
cuando desaparece.
Cuando existe solo el ruido
del mundo.
El ruido de quien habla consigo
en una verborrea infinita 
que no se detiene, no se detiene…

.

jueves, diciembre 11, 2014


mis pensamientos
se reiteran como una noria
movida por el agua.
Solo que no es el agua quien la mueve
sino el barro.


.

viernes, noviembre 28, 2014

La hora de los restos

No se detienen,
caminan ciudades,
pueblos, buscando.

La época de siembra hace lunas
pasó.
Sus manos devoraron inconscientes
la cosecha.

Es hora de los restos.
Sobrevivir antes que no quede rastro
de su historia
con lo que aún sirva
y se encuentre por el suelo.

El cuerpo hacia delante
-serán los tantos vientos de la vida-.
Los ojos de pez.
La limpieza acuosa de quien otra vez mira
siendo nuevo.

Cargan la piel como escrituras.
Son pepitas de oro
escondidas bajo un río

o animales disecados.
Imploran un rayo de sol
y calentar su pelambre
helada,
sola.

Desde el principio lo sabían
pero no lo creyeron.
Menos  tan pronto, tan de improviso.

Sin norte ni oriente,
avanzan, si retroceder es avanzar.
Demasiados empujones  por la espalda
demasiada poca luz
y mucho miedo.

Solo ellos mismos  -los que quedan-
se recuerdan.

Hacen filas con sus carnes blandas como hongos
y las ventanillas ante sus ojos simulan ser dios:
estiran una mano pródiga
o se la cierran como castigo.                         

Llevan los dientes quebrados por el fuego.
ansían el brazo de un lazarillo invisible
Pero llueve.

Brillantes por uso sus vestidos
y la tierra entre las uñas,
se aglomeran donde otorgan
la “despensa”.
Única posibilidad de acercar el rostro al
rojo cielo
antes que oscurezca del todo.

No serán ya
muchos los soles
que despertarán sus cuerpos,
sus dedos,
raíces con ajena voluntad
cada una danzando a su manera.




 


sábado, noviembre 22, 2014


Dice para algunos la sentencia:
Oficio diario ha de ser la lectura 
y la escritura. Única manera 
en que el halcón baja a la tierra,
y los peces abisales se asoman
a la luz. 
En que la palabra,
ceñida por los dedos,
no se pierde entre las multitudes
desmadejada por el aire.
Única manera de ser 
simple humano 
digno de la tierra. 
Única manera de rezar.

.

lunes, noviembre 17, 2014

Oficio


Enhebrar
el hilo en la aguja
sin la aguja,
el hilo 
ni las manos.

Cortar la ausente tela
sin molde
ni medidas.
Darle una forma.
Hilvanarla.

Coser.

Vestirse con el nuevo vestido
y otra vez
salir desnudo.

.

sábado, noviembre 08, 2014


Como se desborda la represada luz
a través de un filo,
de manera misteriosa
me asalta a veces 
el derrumbe inclemente del equilibrio de lo bello,
el asesinato del amor, su sangre derramada,
la miseria humana.

La muerte antes que sea. Cuando todavía 
es posible el dolor.

.

lunes, noviembre 03, 2014

Leo
igual que los perros 

rastrean un hueso,
siembro como un gusano

buscando una raíz.
Imito los árboles 

y callo
cuando los vientos lo permiten.
Doy de comer a las gallinas,
lleno los bebederos,
recojo y cuento los huevos.
Escucho las vacas 

devorar el pasto
luego 
echarse 

y rumiar.
Me pregunto, 

dónde está el poema.

.

lunes, octubre 20, 2014


Callada
en el potrero
la máquina cargadora de tierra
y piedras
lento
se pudre.
Quieta,
deja a su alrededor
que flores, maleza,
vistan su mortaja.
Ofrendaría su antigua fuerza,
sus brazos,
por ser minúsculo terrón,
caca de gusano.
Pero otra es su naturaleza,
otra la piel del acero,
otra la carne, las entrañas,
de piñones y de válvulas.
Daría cuanto creyó ser:
una misma con los perros,
con los hombres.

.

miércoles, octubre 08, 2014

Homicidio

             
“Los metieron todos a una fosa
les echaron diesel y prendieron fuego.”

Ayotzinapa (México). Periódico El mundo.


“¡Viva la cacería!"
grita el tirano.

La sangre de una joven dibuja
un corazón sobre las piedras
rota la cabeza como un cuenco de barro
sin remiendo.
A pesar de la quietud
la falda arrastra todavía la reciente carrera
el caudal entre las venas
la libertad blanca de los muslos
contra el viento.
En su mano izquierda guarda
una manzana invisible.

 “¡Han de caer para siempre los incómodos!”
ordena.
“¡Tanto sueño estúpido!”
“¡Que se atrevan a sentirse protegidos creyendo que,
por ser muchos, no nos temblará la mano!”.

La dulzura, inerte, se pudre como una flor.
¿Cuál habrá sido su pecado?

Horrorizados los vientos se arrodillan,
los pájaros, las ventanas, las puertas,
los ratones.
Las moscas por su propia voluntad
se hacen unas solas con los vidrios
las sopas, las aguas estancadas.

Nadie puede ni quiere el movimiento.
Moverse es pecar tres veces,
cometer un sacrilegio.

Hombres, mujeres y niños se tapan la boca
con las manos, permanecen a oscuras
guarecidos en sus casas.
Las nubes atónitas atraviesan con sus ojos
la debacle
sin llorar.

¡Réquiem! ¡Réquiem!

Por milésimas de segundo
el mundo abandonado de sí mismo
es un cuadro al óleo, una pintura:
la sangre seca por el suelo
junto al rostro
dibuja un corazón.

El segundero del tiempo
reinicia su indiferencia.
Comienza  otra vez el olvido.


Detalle del cuadro "Homicidio fuera de casa" Pintor: Jakub Schikaneder (1855-1924)

.

miércoles, octubre 01, 2014



Hoy en Anatomía de la melancolía nos acompaña la poeta colombiana María Tabares quien esta de visita en México. Nos estará presentando la sinfonía poética "De mi sangre nacerán pájaros" y otros textos.


https://soundcloud.com/ccd-radio/anatomia-de-la-melancolia-29-de-septiembre-2014?utm_source=soundcloud&utm_campaign=share&utm_medium=email


.

viernes, setiembre 26, 2014


Las hojas caen,
los troncos de las cabezas blancas
exhiben los caminos de la savia,
su piel, agrio color de nuez y leche,
los dientes el hueso oxidado por causa de la espuma.

Es este, un cuerpo desconocido
casi enemigo.
Imposible dejar de preguntarse, si esa ruina,
devastada, no ha sido siempre el verdadero yo.

La luz se sienta en el otoño,
oblicua, cansada,
y deja ver el rostro del mundo
más bello, más profundo y hondo . 

Ninguna otra luz como su luz.

Atrás viene el invierno.  
Pero el frío también protege lo vivo, 
lo arropa entre sus manos 
y evita que muera a la intemperie.

No siempre es la última estación el invierno.
Lo porvenir no necesariamente es la muerte.



Playa del Carmen, septiembre 2014