sábado, marzo 14, 2009





































































































Del colgadero que había encima de la cocina cogía la enorme cazuela negra, que, por mucho que la lavaran, siempre olía a hierbas. Dentro de la cazuela vaciaba los cestos de tomates, unos diez kilos o más. Colocaba la cazuela encima de las llamas, volvía a la terraza y me sentaba allí, las piernas colgando, mirando vagar las gallinas, los perros, si los había, a los gatos, cuyas vidas eran paralelas a la de los perros, sin que se tuvieran en cuenta mutuamente...
Al cabo de una hora más o menos sacaba del fuego la cazuela, llena de una pulpa roja que burbujeaba suavemente. Con una cuchara de madera en una mano y con una de plata en la otra pescaba trozos de piel. Era un proceso agradable y lento. Cuando todos los pequeños y apretados rollos de piel estaban fuera, echaba sal, pimienta, un manojo de tomillo y aproximadamente un cuarto de amarilla crema. Lo dejaba hervir lentamente otra hora.
Luego, el almuerzo. Platos llenos de caldo rojizo y perfumado, cuyo olor mareaba. Más que comer, me dejaba absorber por su olor, así como por mis recuerdos del huerto...
Esto es una verdadera sopa de tomate. Nunca te conformes con menos."

Doris Lessing

martes, marzo 10, 2009
















Frágil
vulnerable
se hace de repente
el mundo
y cuelgo
oscilante
como una mosca
atrapada de un hilo
que la telaraña atrae

A mi pies sólo el abismo.
Tiemblo.
Hoy definitivamente no alcancé.
Pero aquí está el flyer y en los enlaces
de las amigas megafoneras
podrán leer sus poemas.


martes, marzo 03, 2009
















Oscuridades


Necesito darle la vuelta al laberinto

salir de sus entrañas, convertirlo en una estrella.

Recorrerlo desde el centro hacia afuera

y trabajando, como si no lo hiciera,

ir soltando y agarrando certezas


Correr y saltar entre sus pasadizos

conclusos de repente, no por miedo.


¿Cómo no colgarse de la horca

en medio del desconcierto

a pesar de los raspones y la sangre

en las yemas de los dedos?


¿Cómo mantener la fe

cuando las calles se estrechan tanto

que obligan a posar la frente en las paredes

pues no parece haber más a dónde ir?


Cuando eso del talento en uno mismo

no es más que una masa oscura

ciega hermana de la bestia

capaz sólo de girar sobre sí misma

y morderse la cola hasta sangrar.

sábado, febrero 28, 2009

















Cuando llueve

como si de esa agua
alcanzara
para que bebiera
todo el mundo

cuando deja de llover
y el sol
abre de par en par
los ojos
y pareciera que el mundo
entero se estrenara,
naciera por primera vez.

Cuando las buenas noches
de los pájaros
se hacen gritos
de pura algarabía

cuando tu Sombra
ovillada
me mira sin moverse
y me acompaña

y el río no se calla

cuando tu estás
conmigo
y no me falta nada.






































miércoles, febrero 25, 2009

Para esto de escribir
no cuento con nadie más
que mí misma.
Sea como sea,
gústeme o no,
tendrá que bastarme.

martes, febrero 24, 2009



















Ausencia


Hay objetos que existen
sobre todo por su ausencia.

De la cintura para abajo
estoy al aire libre.
Un susurro de aire frío
me acaricia
y ensueño voladora

nocturna
de rama en rama
del afecto

Estoy al aire libre.

De la cintura para abajo
la libertad es rotunda:
la enmarcan estos dos muslos
la nalga, la entrepierna
y adentro
adentro
tú,
mi corazón.

domingo, febrero 22, 2009

Cuando es tanto el sol
tan clara la mañana
tan llena de brillos y de vida
siento sed

sed con todo el cuerpo
y quiero untarme la piel
y cada poro de luz

hacerme piedra
asfalto
planta o césped
en algún jardín de entrada

Ser que vive
a la intemperie.

Sí afuera es tanto el sol
tan clara la mañana,
sentada en esta sala
se convierte en un muro ciego
la ventana.

martes, febrero 17, 2009












Perdición.

A la escritura



Me fui de perdición tras un camino

de letras esparcidas por el suelo

que el viento llevaba

en todas direcciones.

Me fui de perdición, no me perdí.


El daño fue grave.

El dinero se salió de los bolsillos

los días reventaron de horizontes

y quedé enceguecida

en una esquina del camino.


La pasión desató el freno de mi vida

me embarcó cuesta arriba

cuesta abajo

sobre barcos hechos de papeles

blancos


Se me volvió manía.

Condenada arrastro mi perdición

de casa en casa

de cama en cama

de sueño en sueño.

Es que condenada puede estar uno

lo mismo en el cielo que en el infierno.


Me fui de perdición. Cambié de amigos.

Conocí otros, otras, ellas.

Juntas atravesamos la conciencia

desbaratamos los vestidos

olvidamos las puertas imposibles

arrancamos los pedazos que faltaban

salpicando por los aires

reímos todos los días y sus noches

pero sobre todo los días martes.


Fue una herida grave

esa que la perdición me hizo.

Muerta moribunda sobreviviente viva

arrastro este padecimiento entre laberintos

de palabras como minotauros negros.

jueves, febrero 12, 2009









Algunas veces

las palomas hacen el amor

sobre los techos que tengo

frente a la ventana

se hacen remolino de viento

nudo de aire

helice de vertiginosas alas

que no acaban

de levantar el vuelo

y de una cubierta a otra

amorosas

bailan