sábado, junio 21, 2014

Y si clausuro


Y si clausuro las entradas
las salidas
renuncio a los picotazos del silencio
al terror gustoso de caminar las calles
en carne
si me cubro de penumbra
y rehago
y deshago la casa
sin temor a que se juzguen sus lluvias
simplemente porque no salen más
y ellas se ordenan
junto a la flores en la mesa
siguiendo las leyes de su propio abcdario
para una fiesta íntima de una sola comensal
y  sin espejo
ni comparación posible con las piedras
los dioses
o aquellos que dirigen la manada
me acepto solo
polvo anónimo
normalidad, a fin de cuentas,
y cierro las ventanas
y clausuro las puertas
y existiendo solo para adentro
logro existir.



Bogotá, 2014


La ciudad que observo
ha devorado aquella otra que fue mi casa
recinto seguro y soleado
en el cual reí y padecí estar viva.

Recorro
fantasmagórica
una aberración urbana
nunca antes replicada por el hombre.

He perdido el lugar
o el lugar se ha reducido
a una grieta:
existo
únicamente al interior de una ventana
calidoscopio de colores donde la ciudad
se acomoda en el poema.

Fuera de ella,
soy una inexistencia
arrojada a la intemperie
extrañamiento rotundo
en el vacío de este tiempo.

La que fui
la que soy
ha muerto.

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