Herencia ITodos los muertos de la vida
miran
por un solo ojo abierto,
vivo.
Herencia IIDetrás de unos nuevos ojos
abiertos
todos los muertos
(ellos no lo sabe)
que le anteceden,
obligados,
vuelven a cerrar sus propios ojos.
El círculo de vida-muerte-vida
cada vez se cierra y los condena.
Sus lágrimas
caen otra vez
y lubrican la nueva mirada
para que sea ella quien pueda ver
detrás de su agua
el nuevo sol.