Perdición.
A la escritura
Me fui de perdición tras
de letras esparcidas
que el viento llevaba
en todas direcciones.
Me fui de perdición, no me perdí.
El daño fue grave.
El dinero se salió de los bolsillos
los días reventaron de horizontes
y quedé enceguecida
en una esquina del camino.
La pasión desató el freno de mi vida
me embarcó cuesta arriba
cuesta abajo
sobre barcos hechos de papeles
blancos
Se me volvió manía.
Condenada arrastro mi perdición
de casa en casa
de cama en cama
de sueño en sueño.
Es que condenada puede estar uno
lo mismo en el cielo que en el infierno.
Me fui de perdición. Cambié
Conocí otros,
Juntas atravesamos la conciencia
desbaratamos los vestidos
olvidamos las puertas imposibles
arrancamos los pedazos que faltaban
salpicando por los aires
reímos todos los días y sus noches
pero sobre todo los días martes.
Fue una herida grave
esa que la perdición me hizo.
Muerta moribunda sobreviviente viva
arrastro este padecimiento entre laberintos
de palabras







