
Lo público me perturba
no por timidez.
Me perturba
por esa vaciedad que llena
anticipada
todos los rincones de una plaza
ajena a la cría de una madre
y a sus gatos
al cruce de una mujer envejecida
agarrándose el estómago
como si fuera un poste.
Me perturba, el ruido que hago
al sonar mi propia voz
defectuosa siempre
diciendo poco.
Me perturba lo público. Sí.
Su falta de carácter
y de ser.





