El porvenir no es nada más que mirar hacia atrás.
Olga Orozco
martes, junio 26, 2007
lunes, junio 25, 2007
domingo, junio 24, 2007
viernes, junio 22, 2007
Ahora que te has muerto
te veo en el cuello de cualquier hombre joven.
te veo en el cuello de cualquier hombre joven.
domingo, junio 17, 2007
jueves, junio 14, 2007
AMIGA
Hoy nos agachamos a ver el mundo bajo las plantas
como caracoles rastreros oliendo la humedad de la tierra.
Redujimos el planeta al tamaño de una maceta
Y siendo, las pequeñas plantas una selva
el sol no traspasó el follaje y vimos que adentro
era todo sombras.
Nuestro viaje sólo duró un minuto
pero no hizo falta que más tiempo fuera.
Hoy nos agachamos a ver el mundo bajo las plantas
como caracoles rastreros oliendo la humedad de la tierra.
Redujimos el planeta al tamaño de una maceta
Y siendo, las pequeñas plantas una selva
el sol no traspasó el follaje y vimos que adentro
era todo sombras.
Nuestro viaje sólo duró un minuto
pero no hizo falta que más tiempo fuera.
domingo, junio 10, 2007
Esta noche asistirá a tres ceremonias peligrosas
El amor entre hombre
Fumar marihuana
Y escribir poemas
Mañana se levantará pasado el medio día
Tendrá rotos los labios
Rojos los ojos
Y otro papel enemigo
Le dolerán los labios de haber besado tanto
Y le arderán los ojos como colillas encendidas
Y ese poema tampoco expresará su llanto.
Raúl Gómez Jattin.
(Poeta colombiano nació en Cartagena el 31 de Mayo de 1945
Murió el 23 de Mayo de 1997)
El amor entre hombre
Fumar marihuana
Y escribir poemas
Mañana se levantará pasado el medio día
Tendrá rotos los labios
Rojos los ojos
Y otro papel enemigo
Le dolerán los labios de haber besado tanto
Y le arderán los ojos como colillas encendidas
Y ese poema tampoco expresará su llanto.
Raúl Gómez Jattin.
(Poeta colombiano nació en Cartagena el 31 de Mayo de 1945
Murió el 23 de Mayo de 1997)
viernes, junio 08, 2007
martes, junio 05, 2007
¿Habrá soledad más grande que la de un gato
del cual yo soy su unica compañía?
¿Mayor silencio?
del cual yo soy su unica compañía?
¿Mayor silencio?
No pasé. No pasé.
Y me siento despedida de México que es lo que no quiero. De repente valoro aún más, el clima, mi vestimenta, la limpieza de este departamento, la luz.
Este mi computador, esta mi música, mis amigas, mis amigos, la poesía.
La libertad, una forma de libertad que mi espíritu siente y lo hace volar.
Soy quien soy acá, allá no he sido… ¿cómo hacer para que allá se de?
Para que la inspiración, el alma no se apague y me sienta como me siento aquí, lo más cercano a ser feliz
¿Por qué aquí sí y allá no?
¿Y si no fuera Bogotá?
El clima frío me deprime, me deprimió en la Granja, me deprimió en Bogotá. Amo la luz del sol, los pájaros cantando, las plantas verdes, los árboles, los pies descalzos, los brazos al aire, el piso de madera, las ventanas, el espacio amplio, la ciudad grande, la variedad, el arte, el arte, el arte, la creatividad, el tianguis, el césped de la universidad, esta casa, y vuelvo y pienso en el clima y en la luz.
Y me siento despedida de México que es lo que no quiero. De repente valoro aún más, el clima, mi vestimenta, la limpieza de este departamento, la luz.
Este mi computador, esta mi música, mis amigas, mis amigos, la poesía.
La libertad, una forma de libertad que mi espíritu siente y lo hace volar.
Soy quien soy acá, allá no he sido… ¿cómo hacer para que allá se de?
Para que la inspiración, el alma no se apague y me sienta como me siento aquí, lo más cercano a ser feliz
¿Por qué aquí sí y allá no?
¿Y si no fuera Bogotá?
El clima frío me deprime, me deprimió en la Granja, me deprimió en Bogotá. Amo la luz del sol, los pájaros cantando, las plantas verdes, los árboles, los pies descalzos, los brazos al aire, el piso de madera, las ventanas, el espacio amplio, la ciudad grande, la variedad, el arte, el arte, el arte, la creatividad, el tianguis, el césped de la universidad, esta casa, y vuelvo y pienso en el clima y en la luz.
jueves, mayo 31, 2007

( Mientras yo me debato con el diablo, parece que por aquí no pasa nadie)
La traición ha regresado
con cuerpo de gigante
destrozándolo todo
haciendo de mi cama
un cadalso
oscuro,
cerrado,
donde indefensa en las noches
el diablo viene a visitarme.
Me daña me tortura.
Entra en mis sueños
orate desbarata mi casa
deja mi alma a la intemperie
sin cobijo, sin amores,
sin luz.
La traición ha regresado
lo sé. El diablo aletea
de nuevo tras mis párpados
así no quiera
así no quiera.
lunes, mayo 28, 2007
(¿A falta de mi inspiración, qué tal la de mi amigo Ricardo Saracco? ¿No es una maravilla?)
CORDURA
Un hombre cuerdo, muy cuerdo, llega a una cafetería. Es amable como cualquier hombre cuerdo; saluda y se sienta en una mesa pequeña. Una mesa grande sería inútil y poco práctica –piensa- mejor una pequeña, aquí caben mis hojas. Saca una libreta a cuadros y un lápiz, enseguida con una sonrisa (por supuesto) pide un café descafeinado y un vaso con agua. Con la misma sonrisa agradece al mesero por traerle el café.
Después comienza a escribir números con su lápiz número 2, letra B de punta bien afilada. Saca resultados de sumas y restas, un rato más tarde da un sorbo con mucha educación a su café. Con lentitud saca una calculadora. Debo estar seguro de los resultados –piensa-. Inmediatamente sus dedos realizan las operaciones con prodigio. Todo en orden –dice en voz baja para no interrumpir las pláticas del resto de parroquianos.
Termina su café saboreando la última gota. Con un movimiento rápido pide la cuenta. Su respiración es pausada, tranquila, paga con unas monedas dejando buena propina.
Sale por la puerta despidiéndose con un educado con permiso. Dos parroquianos sentados en la última mesa asienten al mismo tiempo. Al cerrarse la puerta, él más joven exclama que tipo tan raro.
Ricardo Saracco
CORDURA
Un hombre cuerdo, muy cuerdo, llega a una cafetería. Es amable como cualquier hombre cuerdo; saluda y se sienta en una mesa pequeña. Una mesa grande sería inútil y poco práctica –piensa- mejor una pequeña, aquí caben mis hojas. Saca una libreta a cuadros y un lápiz, enseguida con una sonrisa (por supuesto) pide un café descafeinado y un vaso con agua. Con la misma sonrisa agradece al mesero por traerle el café.
Después comienza a escribir números con su lápiz número 2, letra B de punta bien afilada. Saca resultados de sumas y restas, un rato más tarde da un sorbo con mucha educación a su café. Con lentitud saca una calculadora. Debo estar seguro de los resultados –piensa-. Inmediatamente sus dedos realizan las operaciones con prodigio. Todo en orden –dice en voz baja para no interrumpir las pláticas del resto de parroquianos.
Termina su café saboreando la última gota. Con un movimiento rápido pide la cuenta. Su respiración es pausada, tranquila, paga con unas monedas dejando buena propina.
Sale por la puerta despidiéndose con un educado con permiso. Dos parroquianos sentados en la última mesa asienten al mismo tiempo. Al cerrarse la puerta, él más joven exclama que tipo tan raro.
Ricardo Saracco
martes, mayo 15, 2007
lunes, mayo 14, 2007
UN JUEGO SUCIO O UN ACTO DE SUPERVIVENCIA
No tengo que nombrarte para saberte
desaparecido de mi,
olvidado,
aún velas un sueño
de piedra enmohecido.
Persistente eres él, eres
la sombra blanca
inexistente que respira
junto a mi la luz
del día
y
de las noches,
oníricas, insomnes
a pesar de todas las amnesias
a que mi alma
ha obligado
a la razón.
No tengo que nombrarte para saberte
desaparecido de mi,
olvidado,
aún velas un sueño
de piedra enmohecido.
Persistente eres él, eres
la sombra blanca
inexistente que respira
junto a mi la luz
del día
y
de las noches,
oníricas, insomnes
a pesar de todas las amnesias
a que mi alma
ha obligado
a la razón.
A sus marcas, listos, ya
Las manecillas del reloj comenzaron ayer
a tragarse enloquecidas el cincuentavo año de mi vida.
Ellas, son amantes de las décadas. Obviamente yo no.
Las manecillas del reloj comenzaron ayer
a tragarse enloquecidas el cincuentavo año de mi vida.
Ellas, son amantes de las décadas. Obviamente yo no.
jueves, mayo 10, 2007
miércoles, mayo 02, 2007
sábado, abril 21, 2007
(foto Catalina Holguín)I
La tristeza agua
triste
el sol nunca
quiere despertar
la noche
a duras penas
aclarada para
hacer el día
y el gris sobre
la piel
entre los ojos
las orejas
las manos
con el verde sombrio
e intenso de
nostalgia
húmeda
lanar
campesina
tan triste
tan humana.
2
Entristece
mi alegría
el paisaje
no hay defensa
la boca no sabe
cómo sonreir
aunque no sea
lo que quiera.
El vaho en la
ventana
nubla
los dientes
teje opaco
el día
los ojos
la mirada.
Llora el alma
mia, la de todos.
El día, en la
sabana, en Bogotá,
es sólo oscuridad.
3
Si yo viviera en la sabana,
como el cielo,
no dejaría de llorar.
4
Si sigue lloviendo
me voy a secar
de la tristeza.
5
Mi país parece
condenado a llorar
sin esperanza
sus muertes
su violencia
a mares desde
el cielo.
6
Hoy la lluvia
me arropó
entre sus brazos
de congoja
y pesadumbre.
7
Cada poema
cada verso
es una lágrima
más, que cae.
8
Mi cuerpo de agua
hoy no es oceano
es nevado.
9
Con razón somos la
tristeza
si venimos del barro.
10
...y sigo llorando
con el lapiz.
11
Mi lapiz son
mis ojos, y con
mis letras humedezco
hasta ahogar
este papel.
12
Quiero dejar de llorar,
perdón de escribir
pero mis manos
mis dedos
no se secan.
13
Hasta que llegó
el día, veinte días después
que inundada de su gris
me ahogué.



