lunes, febrero 05, 2007

ALEGRIA

Me duele
la alegría hasta los tuétanos
la orfandad del hombre
la humilde entrega
la inocencia
él no ser nada
y el poema.

viernes, febrero 02, 2007

martes, enero 30, 2007

Otredad

Me sorprendo:
palpo, mirándome al espejo,
un par de senos que son míos.

miércoles, enero 17, 2007


La memoria es un atributo del cual carecemos algunos, un defecto del cual muchos se ufanan y un don del cual gozan unos pocos, modestos y sabios. Borges fue uno de ellos.
Es cuando me da envidia.

viernes, enero 12, 2007

En honor al maestro Arrigo Coen
(Dos reflexiones en tanto escuchaba su clase)

¿Porqué su color blanco amarillento anticipando, por la delgadez de la piel, el craneo?
Para que nadie se asuste en la última mirada, antes de que la tierra lo oculte para siempre


Sus ojos no ven a nadie
buscan adentro
el pensamiento
siguiéndo el rastro a la palabra
en su mente
silenciosa.
De repente,
una luz de rayo
atravieza sus ojos
y nos mira
iluminando iluminado
por la pasión de la idea
precisa, justa,
al fin recuperada.

jueves, enero 11, 2007

martes, enero 09, 2007



FRAGMENTO

Fuimos
los morrales a cuestas
la cama de arena
la cuna rústica
arropo para algunos,
para otros una toalla
o el puro suelo
compartido con los perros
la gallina
y la basura humana ruidosa
nuestros congéneres
que más mugre y más ruido
no habrían podido hacer
las barrigas infladas cauce abajo
y el borracho
cual bandera que va y viene sobre sus pies
a media asta o quebradiza
los pelícanos
azotando su cuerpo contra el agua
pronto ciegos
ahítos de comer
como los chulos que no faltan
chupándole la sangre a las tortugas por los ojos
que los hombres han vaciado
de su vientre
por comer sus huevos,
en un plato, calienticos, condimentados con sal.
Atrás, al frente, al lado
el sonido oladar grita
una libertad aprisionada entre dos playas
que distantes no se ven
estruendo blanco explosivo
huracán que masajea el cuerpo
cada día más frágil
pero tan alegre como cuando niña
como cuando aquella vez
por primera vez me le acerqué
los ojos desbordantes
y mojé mis pies
el cielo
siempre
azul o rojo
límpido fragmentado
abierto extenso intenso
con su enorme cíclope naranja
observando nuestro paso por la playa
mientras buscábamos
tras la duna el otro lado
a pesar y por el fuego que llevamos
afuera adentro
que arde
la boca seca
la piel de pez
los pulmones islas
obligándonos cerrar la boca
los dientes muerden
piedrecillas blancas
grises de coral y concha
las pestañas titilan alas
de estrellas por el agua,
como el agua
con la espuma
y volamos
volamos
sobre el mar.

Fuimos
Nos quedamos
no volvimos.







lunes, diciembre 25, 2006

Un abrazo para ti, que entraste silenciosamente a escucharme.
Me fui de prehistoria y pelícano.

¡Feliz año nuevo!

sábado, diciembre 16, 2006



DECLARACION

Emilio, me preguntas, ¿nos olvidaste tan pronto? y respondo con un “no” enardecida.Es una trampa que me pones, rápidamente la descubro. Quieres que deje volar de nuevo mis palabras para que te cuenten lo que siento y lo que fue el encuentro en la mixteca.
Cierro entonces los ojos, me miro, me escudriño y trato de encontrar una respuesta. Pasa el tiempo y sólo logro garabatear en la pantalla, defraudada, unas pocas palabras que jamás se acercan, lo sé, a lo que fue ni a lo que siento.
Es que en contraste con la generosidad de tu pueblo, o mejor por ella, siento que mi alma se rebela. Quiere protegerse, no hacer público (es su secreto) el diamante que ahora es su corazón.
Haber vivido la mixteca, su gente, sus lugares, fue sentir los pulmones henchidos, la sangre frenética, la mente y el alma ligeras, la voz y el poema pulsando y recibiendo y dando vida por doquier.
Emilio, mi boca en tu tierra se llenó de pájaros; y todos salieron volando. Aún surcan los aires de ese cielo libre en que naciste. Por eso callo. ¿Acaso, no los ves?

viernes, diciembre 08, 2006

ENCUENTRO (versión cuento largo)

Por la ventana vio el cielo profundo, azul brillante. El aire helaba y sentía las manos, la punta de la nariz y los pies hechos de hielo. La fila de carros en la vía se movía despacio y ansiosa. El gato rondaba a sus pies. Lo alzó. La suavidad y el calor de su cuerpo le parecieron un regalo. Con él en brazos caminó hasta la cocina y observó el reloj. Eran las 5 y media.
De paso hacia la habitación, compuso la carpeta que tenía bajo el teléfono, tomó el auricular y lo descolgó. Luego, siguió hacia la habitación. Abrió el armario y saco una cobija. Puso sobre ella a la gata, se quitó los zapatos y se acostó a esperar que la luz despareciera, los pájaros dejaran de cantar sobre los árboles y la noche dominara con su contundencia.
Ella y el gato bajo la cobija cerraron los ojos.
El apartamento quedó en silencio. Los sonidos exteriores se acrecentaron por contraste, el canto de los pájaros se escuchó más nítido, la luz naranja más transparente, los pitos de los coches más reales.
Bajo la cobija, ella ni siquiera oía su respiración. Estaba suspendida a la vida. Ella y su gato eran un solo ser adormilado.
De repente, el mundo exterior también se silenció. Los pájaros ya no estuvieron, la calle quedó vacía y las sombras oscurecieron del todo el sol.
La casa y el exterior desaparecieron. Ella viajó por lugares que horas más adelante no recordaría. Lugares del pasado, del futuro, de la imaginación.
A veces, aunque ella no lo oía, se escuchaba un ronronear bajo la manta compartida. Podría ser la respiración relajada de ella, podía ser la respiración de él. Tan juntos dormían y tan a gusto, que era imposible saber qué era de quién.
La luna no salió nunca. O nadie la vio pasar que es lo mismo. Ellos, mujer y gata, menos la vieron. Pero en esa suspensión, en ese silencio ciego a la vida compartido, el tiempo, los minutos del reloj continuaron su andar imperturbable. Las manecillas del reloj en la cocina cambiaron de lugar a cada instante. Dieron varias vueltas y pareciendo hacer los mismo, avanzaron sin descanso jalonando el tiempo, llevándose la noche a rastras, para que pudiera ser de nuevo el día.
Por fin, en una esquina del cielo se vio la luz violeta desperezándose. Ni los ojos de ella ni los de él la vieron. La noche en sus parpados aún continuaba intacta.
Del violeta, poco a poco se hizo la luz. Los pájaros, más que cantar, gritaron alharaquientos por saludo. Las bocinas de los carros gritaron otro nuevo afán. Dentro del apto, la luz, tímida, iluminó los trastos, los muebles, el teléfono pero a ellos no los despertó. Mujer y gato bajo la manta, continuaron por mucho más rato, viajando dentro de su interior.
Los párpados de ella temblaron como alas dispuestas a arrancar el vuelo. El gato los escuchó en silencio. La manta destapó el rostro y en sus ojos recién abiertos, la pupila negra se dibujó así misma en una fina línea El gato entonces abrió los suyos y vio los ojos de ella idénticos a los de él. También los bigotes blanco y negro que nacían de su rostro, y una larga, intermitente y suave cola que rozaba su cuerpo con ritmo intermitente,
Ella quiso decir algo y un maullido, largo y felino salió de su garganta. El gato la observó y en respuesta emitió un maullido equivalente. Luego, se acercó a su ama lentamente, y con la lengua áspera comenzó a limpiarle el cuerpo como siempre había hecho sólo con el suyo. Ella no puedo evitar entrecerrar los ojos. Una calma instintiva se apoderó de ella y su mente, antes humana, enmudeció. Respondió al afecto como nunca había podido hacerlo, con todo el cuerpo. Fue un largísimo y felpudo ronroneo.

Cuando pasó caminando bajo la ventana, buscó la mujer que siempre estaba adentro, la mano en alto cuando de él se despedía y sus ojos tristes al verlo sonriendo. Pero no estaba. Sólo vio su gato en la ventana. Otro igual le hacía compañía.

martes, diciembre 05, 2006



Bestiario
Juan José Arreola

"Jubilado por la naturaleza y falta de pantano a la medida,
el hipopótamo se sumerge en el hastío"

¿Qué, no son estos sino hermosísimos ensayos literarios?
libres, juguetones, metafóricos,
tienen la profundidad suficiente para hacernos ver
lo que todos sin saber hemos visto,
y al tiempo,
vislumbrar lo que los ojos de Arreola,
no los nuestros, con sorprendente
inteligencia y lucidez logran ver.
Una delicia para leer de pie.

miércoles, noviembre 29, 2006






(Cuando no lograba ser ni mi propia agua)

¿Cómo saciar la sed en este desierto
inmenso, hambriento?
El polvo lo invade todo
fatiga la boca, desgarra la piel.

Nunca antes
sentí tanta sed,
a pesar de la inefable locura,
y el embriagante abandono

Desapareció la casa
Allá lejos. Acá.
No existe.

Errante voy
con ésta, la palabra.
culpable
sedienta.

martes, noviembre 28, 2006



(A propósito de Egon Schiele)

Me reconozco en ti
disminuida

marginada
a tu pincel
tus ojos
tus colores

Me reconozco en ti
disminuida,

el sexo
en la otra acera
a punto de cruzar
temerosa

siempre,

amordazada
la desnudez completa
los pezones sin flor
el sexo mal abierto
los ojos sin alas
hacia adentro

Me reconozco en ti
disminuida,

proscrita.

jueves, noviembre 23, 2006










TE VI

¡Maldito cuerpo!
Cansado de tantos lunes
no te responde.
Traicionero del espíritu
te doblega:
los ojos cerrados
la cabeza decaída
la falta de aliento de la carne.

Cómo me duele
tu pelea postrera
tu deseo de vida
tu último aliento.

Maldito cuerpo
que traiciona tu espíritu

y te tumba
y te gana
a pesar de ti
contra ti.

lunes, noviembre 20, 2006

POEMA IN SITU Y AUN CON LA BOCA AMARGA

Penca Maguey mujer
vientre profundo
acuoso,
alimento de madre
generosa.

Tu savia aliviana
la sed blanca del desierto
y hace alegre la sed ancestral
del espíritu mixteca

Gracias a ti, pulque,
el sol brilla sin quemar
en el cielo de Santa Catarina de Adeques
y enciende de amores
el corazón generoso
de tus hombres
y mujeres
de Oaxaca.

domingo, noviembre 19, 2006

Para Emilio y para todas

¿Cómo nombrar de nuevo
la palabra gracias,
quitarle los andrajos
por el uso desgastados,
y desnuda en su simpleza
poderles dar las gracias?