domingo, septiembre 20, 2009

Celebración


Mi Lili, ¡ya llegué!

No sabía que amabas los nardos.
Tampoco conocía tu sombrero.
En cambio me pregunto
dónde estará tu maleta
de letras escolar.
Tú hoguera ha ardido
quemando
todo el oxígeno
como tú lo hiciste
con tus noches de insomnio
locura, amor y muerte.
Me dicen que ahora eres un espectro
de luz.
O será más bien que te convertiste en luna
de tanto enamorar la noche.
Poeta hermana, leyéndote

¿Y si llega diciembre?
¿Quién va a amasar el pan si de lo están comiendo
las golondrinas en tus dedos?
Liliana Cadavid

Te busco en tus noches
de silencio, vinos y palabras
enciendo la luz con tus poemas
o camino a oscuras como si pudiera molestarte

Tras recorrer el camino de pan
que me has dejado
te encuentro en una esquina
o sobre una cama
haciendo el amor con una amante
y tu corazón siempre sangra
como desde siempre
por los ojos de tus manos
se volcó en ofrenda la sangre


Gota a gota de ti misma

te cobró la vida hacerte
poeta y grande

Juegos infantiles (leyéndote)

A Liliana Cadavid


Quiero hacerme perfume

que huela a tierra

a ver si me nacen árboles

y sobre ellos cantan los pájaros

entre mis ramas


a ver si me transformo en pasto

o humilde rosa blanca de un jardín cualquiera


Si me hiciera semillero de los pasos…


Si me volviera tierra

si te encontrara allí


jugaríamos

a reconocer nuestros rostros en su sombra

y a hacer poemas con el barro.

19 de septiembre, 2009


En este despertar
azul y verde
y agua
y sol

de peces como pájaros
que vuelan
y al mismo tiempo
son delfines en manada

de darme cuenta
que estoy viva
y pegada a la tierra
juego

a ser ave

y me suspendo del árbol
naranja madura
y observo

La muerte está conmigo
no como una sombra
como un ser transparente
que se cuela entre las hojas
y entre los párpados de mi gente

Descorro mi mano
para no verme en su palma ciega
como espejo

para poder danzar
por todos los que habiendo estado cerca
están muy lejos:

Jara, el que hasta hace poco me decía Martuca
y fue para mi voz de algún entonces
mi guitarra.

Lucho, cuyo corazón blanco
ayer no más se cansó de sumar los días
y hoy es el primer amanecer
que ya no cuenta.

Kita, la mujer mayor
de enormes ojos sorprendidos
que sin haberse ido
está por irse
y con dificultad respira.

Y Lili
mi amada Lili
mi otra yo
mi infancia
hermana en el poema y en el alma

A ella sin verla
la veré esta noche
-Yo vendría de México.
habíamos quedado en eso-
La buscaré besando la piel
de los recuerdos
me tomaré su ración de vino
y la llorare en silencio.

martes, septiembre 15, 2009





















Oficio


En este encierro
escogido como la libertad
el silencio me aturde
mientras escucho
el sonido de la lluvia
allá, en la calle.

No hay lugar distinto
a este estar abandona
da
a mí misma
al que quiera o pueda ir.

El mutismo en esta silla
agobia tanto
como el agua agobia
las palomas sobre los techos
y petrificadas esperan
a que escampe.

Yo también espero.

Espero por horas
que algo pase.
Algo como la verdad
más honda
el sonar de la armonía
la perfección.

Son días ya,
no deja de llover.



domingo, septiembre 13, 2009

A pesar de la alegría
el tiempo dibuja
su rostro de ojos tristes en mi rostro
y en el de todos
los que conmigo van
más cerca del final que del comienzo.

No hay risa, amor,
contentura del alma
que logre detener su mano
en su tallar obstinado
huellas alejadas del suelo.

Durante días la piel pule
hasta convertirla en ligera vela
al viento
y hace del surco cardinal entre las cejas
la brújula y su flecha.

Mientras esto pasa
y el cuerpo barco navega
irrefrenable
en mis sueños anacrónicos
una niña juega
en la orilla
con una pequeña piedra
a tocar tres veces
la superficie de la noche
antes de que se hunda
definitivamente en el mar.
Qué tan frágiles
nos hace el querer
a qué velocidad
nos vuelve sus adictos.
Basta una pequeña dosis
y nuestra soledad
ese jardín tan bien cuidado
para no desfallecer
se invade de maleza
escuece y hace daño.


(Gracias Leonardo por tu corrección.
Es como tú dices "escuce", no "escoce", como estaba escrito)

lunes, septiembre 07, 2009

Es tanta la indigencia
que padece la gente
en nuestras calles

que los días
parecen ser noche
en Bogotá
Vista desde la panadería

En un solo pie
las palomas descansan
su insaciable alimentarse
en el asfalto.
En un solo pie también
un hombre contra el muro
-sabe prohibida la entrada-
desde afuera
busca sosegar el hambre

suplicante.
En la esquina, un poco más allá,
tres niños cualesquiera
sentados sobre el andén
descansan anticipados
su escéptica vejez.

Un policía
aún imberbe

ausculta esta quietud
y el paso de la gente.
Yo atestiguo la vida
tomando una café tinto.

sábado, septiembre 05, 2009


Mañana de sábado


Qué triste y amarrado

a la tierra
estaría el árbol
sin su movilización
de aire.
A cambio
baila enloquecido
de verde libertad
frente a la ventana.

Al fondo
dos palmeras
-una señora gorda y otra flaca-
le siguen el paso
de manera más pausada.

Los cables de la luz aplauden,
los cristales de las ventanas
suenan eufóricos sus copas.

Yo desayuno
.
Dinda Dinda, mi gata amora
invitada de honor en esta fiesta
sobre el cojín
se acicala y me acompaña.

sábado, agosto 29, 2009

Ocio

El ocio dibuja
un horizonte
sobre el cual navego

en esta cama

los párpados al filo
son la quilla de barco
que da forma a la travesía

En su ondular absoluto:
la nada al frente
atrás
suspende mi pensamiento
en las aguas del silencio.
Locura

Y si no llegase la luz
y el pescado imposibilitado
de nadar su salsa
sobre el mesón se pudriera
sin cocerse
y se viniera la calamidad
del todo y de todos
montaña abajo
hasta asentarse en nuestra
esquina protegida del alma

si se hiciera de noche
aún siendo día
y jamás nunca
amaneciera
y el mundo
las plantas
tu rostro
se volvieran gris
y gris
y humo

y yo despareciera
entre la niebla...

domingo, agosto 23, 2009

Una diosa canta
-canciones de amor-
cuando el agua suena
en el techo
debajo del cual
yo duermo















La flor de sangre azul
que efímera
dura a penas una luz

tiembla

henchida de aire y belleza
al contemplar su primero y último atardecer.
















Arriba
al fondo
el cielo.
Más acá
los árboles
que son
el mismo
cielo
pero verde.
El acontecer poético no está en el poeta, está en la vida.
El poeta alucinado de horror o de belleza
a veces lo percibe y entonces busca
con palabras traspasarlo al papel y que perdure.
Es su forma de cantarla a la vida, en alabanza.

lunes, agosto 10, 2009

Primer recuerdo

A través de la ventana
como lo hiciera un lapiz
el sol dibuja la luz y la penumbra sobre el muro

Sentado en el suelo de madera
un ser nuevo
que aún no reconozco como yo
observa el fenomeno
perplejo:


una cálida felicidad estética
se estrena
en mí y me maravilla

miércoles, agosto 05, 2009
















Esperanza
(Creación compartida)

Suavemente

como se desprende ella del árbol

arrancarse de la vida

calmo

y caer al vacío

como la hoja al vuelo


(Estrofa de Gustavo Pérez)


Así en el sinsentido

del caminar asfalto

comer papel

buscar en lo vivido

dónde quedaron los abrazos idos