lunes, marzo 04, 2013


Un punto, una ventana, una rosa



Descanso en la cama.
De repente, levanto el brazo
y veo:
justo debajo de mi mano abierta
un punto, más pequeño que un centímetro,
salta intermitente.
Descubro, ahí, en ese lugar de mi muñeca que salta,
que estoy viva.
El punto es una ventana
hacia mi cuerpo oculto.
Soy un universo sellado
siempre en movimiento
que jamás he visto.
La casa a oscuras que se asoma                                
y deja ver una rosa blanca.
Una rosa blanca
que alguien ha cortado
y callada
solitaria
se marchita.


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