miércoles, diciembre 19, 2012


Sueño lúcido


Anoche, un sueño me dictó este epitafio dialógico
(sobre el trazo en línea de un árbol con raíces evidentes).

"No he alcanzado nada en esta tierra".
"No se trata de alcanzar. Se trata 
de sembrar".

Desperté.


Aprendo: 
No envidiar a la rama (al fruto, al cielo). 
La tarea, sencillamente, horadar el suelo.

1 comentario:

leonardo dijo...

Dos "direcciones" de una misma ambición! ¿qué son las raíces sino el espejo de su ramaje visto en la oscuridad de la tierra? el que da fruto siembra, el que tiene ramas tiene raíces, pero sí... se trata de horadar y horadar
un abrazo