sábado, noviembre 17, 2012


En Bogotá
(hora pico)

Tan distinto que es mirarte
cuando bajo mis pies tiembla el asfalto.
Cuando arriba, escasa la luz, no hay nadie
y abajo el día
plagado de estruendo está que duerme.

Todos tienen miedo de la noche.
Nadie eleva el rostro al firmamento
solo baten las alas agobiados e intercambian monedas
sin levantarse del suelo.


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1 comentario:

leonardo dijo...

Siempre me traes (¿o me llevas?) a Bogotá...
abrazos