miércoles, mayo 04, 2011


Voz

La casa me susurra
calla y escribe.

La cama,
vive profundo
sueña.

La cocina,
sé mi horno
cuece el pan para mí
que yo alimento a tu hija.

El lápiz,
libera toda la sangre aprisionada
dentro de mis dedos.


1 comentario:

leonardo dijo...

Ser esa voz sin otras pretenciones, aprender a callar, obedecer a esas otras voces.
un abrazo