El perro cruzó la calle
-¿qué nombre humano ostentaría?-
orgulloso, enjuto y sucio
a la zaga de su amo
tanto o más pobre, enjuto y sucio que él.
Venían los dos de alguna parte
después del horizonte
hacia algún otro lugar en otra esquina .
Con paso renco caminaba el hombre
con paso renco caminaba el animal
idénticos eran
un solo ser indivisible
sobreviviendo un domingo en la ciudad.
Desaparecieron,
sin dejar huella alguna
en el asfalto humedecido.
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