martes, febrero 10, 2009










Detesto el jazz

ya no me da pena decirlo

forcé mis oídos por vergüenza

porque es tan de cultos preferirlo


Me gusta la voz como instrumento

la letra como poema arrabalero

por eso prefiero un tango

la trova

o un bolero


Yo sé que es sacrilegio para muchos lo que digo

que Keith Jarret, Mile Davis, Duke Ellington,

son maestros

pero como dice la canción:

¡a mí que me pongan salsa!,

con las entrañas en el mismo jazz latino

y sus descargas

endulza el oído y al mismo tiempo

me pone a bailar


no se diga más.

2 comentarios:

nicolececilia dijo...

noooooooooooooo


el jazz es sublime! pura poesía!!!

catalina holguin dijo...

a mi también: que me pongan salsa!!
Estuve de visita por aquí, escuchando tus palabras.
un abrazo amiga