miércoles, abril 16, 2008

La cocina en blanco y negro
me ronda sin moverse

la estufa cansada no palpita sus ardores,
el refrigerador calla su helada
canción de cuna
y las gavetas, como sábanas,
duermen muertos besados muchas veces

Los vasos, los platos

en brazos de morfeo están de fiesta
y son los comensales.
El mesón, espejo inutil de las sombras,
llora su adentro de piedra y pedernal

En la esquina, sobre el canasto,
tres tomates inservibles
no pueden degustar un sacrificio.

En la cocina, todo suspendido
espera
su lugar en un poema.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Y tu poema encontró lugar en mí de inmediato.

Te quiero.