La cocina en blanco y negro
me ronda sin moverse
la estufa cansada no palpita sus ardores,
el refrigerador calla su helada
canción de cuna
y las gavetas, como sábanas,
duermen muertos besados muchas veces
Los vasos, los platos
en brazos de morfeo están de fiesta
y son los comensales.
El mesón, espejo inutil de las sombras,
llora su adentro de piedra y pedernal
En la esquina, sobre el canasto,
tres tomates inservibles
no pueden degustar un sacrificio.
En la cocina, todo suspendido
espera
su lugar en un poema.
1 comentario:
Y tu poema encontró lugar en mí de inmediato.
Te quiero.
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