domingo, marzo 30, 2008

Es tan ciego lo que se ve
con los ojos de la soberbia
como el reflejo de un rostro
en la palma de la mano.

Pero si la palma de la mano
se desliza sólo un poco
el mundo a sus espaldas aparece
y los ojos atentos
sin estarlo
pueden ver.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Amo este poema y te amo a ti...

No puedo creer que mañana llegas.

¡Cuidado, poeta! TE VAMOS A DEVORAR

Eduardo Alvarado dijo...

Estimada Maria,
Te ruego permiso para reproducir en mi blog tu poema sobre Schiele, que tanto me gusta.
Quedo a la espera,
Un cordial saludo

nicolececilia dijo...

esto es el tai chi: mirarse en el espejo de venus y ver el mundo. me emociona saber que el jueves voy a verte en ese espejo.

. dijo...

genial poema
me dejó pensando en mis dias, porque eso es lo bueno de un buen poema, que te haga sentir en tus propios sentidos
y en mis días, ultimamente, mi reflejo está en los recuerdos de mis sensaciones sentidas, que vuelven con sólo pensarlas

algo asi, como ese mundo a nuestras espaldas del que habla tu poema, que sin estarlo, uno puede verlo

un abrazo
claudia