No pasé. No pasé.
Y me siento despedida de México que es lo que no quiero. De repente valoro aún más, el clima, mi vestimenta, la limpieza de este departamento, la luz.
Este mi computador, esta mi música, mis amigas, mis amigos, la poesía.
La libertad, una forma de libertad que mi espíritu siente y lo hace volar.
Soy quien soy acá, allá no he sido… ¿cómo hacer para que allá se de?
Para que la inspiración, el alma no se apague y me sienta como me siento aquí, lo más cercano a ser feliz
¿Por qué aquí sí y allá no?
¿Y si no fuera Bogotá?
El clima frío me deprime, me deprimió en la Granja, me deprimió en Bogotá. Amo la luz del sol, los pájaros cantando, las plantas verdes, los árboles, los pies descalzos, los brazos al aire, el piso de madera, las ventanas, el espacio amplio, la ciudad grande, la variedad, el arte, el arte, el arte, la creatividad, el tianguis, el césped de la universidad, esta casa, y vuelvo y pienso en el clima y en la luz.
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