
LA ESCUELA
(reflexión en Huajuapan)
Qué formalidad,
las risas taimadas
detrás de los ojos
negros
brillantes enormes
las manzanas de la cara
sin mácula aún
por el destino
o sí:
escondidos ya el dolor y
la cicatriz imborrables
así nadie los vea
ni salgan a flor de piel
Hipnóticos
vulnerables
ahí están ellos,
los dueños de la sonrisa,
siempre dispuestos
a recibir abrazos o dagas
de los adultos
que como yo, ahora,
estamos sentados
frente al salón.
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