Pluma blanca
déjame llenar de sangre negra tus pulmones.
Ser contigo el paisaje que grita el viento
o el silencio,
a veces hombre,
a veces mujer o viceversa
sin miedos, sin culpas, volar.
Déjame,
llenar de sangre negra tus pulmones.
Ver a dios o al diablo
anegarme en el pozo oscuro del amor
o el desamor,
llorar los mares con aguas que me son ajenas.
Ser contigo otra, todas y cualquiera.
Sin cauce construir el río.
Hacer de las piedras campanas
de los pescados gatos
de tu blancura luz
y dejar ciego, a quien con sus pupilas
roce tus níveas aspas,
de este mundo real y sin sentido,
estúpido, atroz.
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