A Marga López Díaz
Habitante del entonces
no de ahora
ella, la mujer poeta
atraviesa en cuerpo
el espacio que hace el tiempo
Su alma antigua
de escriba
no ve visiones cuando canta con sus versos
Sus manos
ánforas de sol, amor y aire
descorren la añosa cortina en terciopelo
reviven gozosas e intactas
el mundo de la edad antigua
y en él
sonríen de nuevo
las hijas de los dioses
pobladoras fecundas de la tierra
***
A la memoria
A mis ojos cerrados llegan sus ojos intactos.
Escribo y rescribo
soñando
como si mi hoja en blanco
no se hubiera cerrado
hace tanto tiempo para él
Con cada verso le despido
vuelvo y le despido…
Ahora, despierta en mitad de la noche
lejos e insensible
al antiguo dolor recién sentido
-me pregunto-
si dentro de su tiempo no hay olvido


