martes, marzo 31, 2009
















Los zapatos del closet


1er par - Zapatos infantiles de amarrar

El primer trabajo que me inventé, debía de tener diez años,

fue embolar (bolear) zapatos.

Con la caja de la casa, betún (crema) y cepillo en mano

salí creyendo hacerme rica

a golpear las puertas vecinas de mi barrio.


2o par- Zapatos blancos pasados de moda

Los primeros zapatos de tacón que tuve

eran blancos.

Se los pedí a mi padre

él me los regalo.

Tenía menos de doce años.

Cuando mi madre los descubrió

celosa

a la caneca (bote de basura) los botó.


3 par – Zapatos deportivos

Rápidamente descubrí

que nada como un par de tenis (zapatillas)

para andar por la vida

como si el cuerpo no pesara.


4º par – Zapatos de piel

Durante toda mi infancia

mis zapatos preferidos fueron

andar descalza.


5º par – Zapatos elegantes

La única vez que use zaparos de tacón puntilla (de aguja)

fue para casarme. Tenía diez y ocho años.

No lograba dar el paso y me morí del cansancio.

No tuve que llegar a separarme.

Desde ese día juré nunca más volver a usarlos.


6º par – Cotizas o alpargatas

Desde hace mucho tiempo las uso

terminaron volviéndose costumbre.

Las hay chinas, campesinas, japonesas.

Las que más me gustan son negras

no están en el closet,

justo en este momento las tengo puestas.


domingo, marzo 29, 2009

Abandonada
sola
la paloma enferma
espera la muerte,
inmovil.

Tal cual el Hombre.
Nuestra cama tendida quedó
para siempre la toalla sin usar
la casa limpia.

Las mariposas muertas de mi mesa
sin descansar en una tumba
como debería de ser.

Sombra, tu Sombra,
una y otra vez bañándose en el río
sin olfato para el paso del tiempo
lamiéndome la mano.

Los pájaros, nuestros nerviosos pájaros,
mis esquivos,
comiendo todos los bananos
que mis manos habrían de darles.

-¿Viste? Fue muy rápido.-

También los lotos con su hermoso párpado abierto
no adivinaron haber visto el último tai-chi,
así quedaron.

Sólo nuestro pequeño magnolio
como un triste niño huérfano
sin nosotros continuará creciendo.

jueves, marzo 26, 2009


Después de un buen poema

el silencio ríe.
Después de varios,
ríe a carcajadas.





















Lanzamiento del libro Las Herencias de Piedad Bonnett. Marzo 25, 2009

martes, marzo 24, 2009

Cuando las ideas pierden su capacidad ingrávida

cuando como un papel preñado de tanta agua
naufraga la posibilidad de continuar a flote
de seguir de largo

cuando al cerrar los ojos los pensamientos
son una cadena de eslabones que no avanza
y la soledad un perro rabioso
mostrándote los dientes

cuando la persona que se marcha
es todo lo humano que conoces
el único sol
las ventanas y cortinas de tu casa

...cuando eres tú quien se va

cuando sientes que caminas
después de otra guerra perdida,
como todas,

esquivando muertos

cuando te toca respirar corto
para amarrar las lágrimas

no queda más que tomarse un pequeño tiempo
esperar a que el reloj de otra vuelta
y decirte, sigues viva,
levántate y anda
como si fueras Jesucristo y al mismo tiempo Lázaro.

miércoles, marzo 18, 2009

Cuando el negro es el color

Carezco de aquello que hace al genio.

Carezco también
del talento que hace al buen artista
y, sin el bueno, al artista apenas.
Poseo, únicamente,
-y esas sí son enteramente mías-
la consecuente rabia,
el dolor y la impotencia.

No sé cómo sobrevivir
ahogada entre tanta
propia mediocridad.


....

He de aceptar mi incapacidad.
Habito en el autismo en mitad de este arte
que tardíamente he escogido como destino.
Vanidad y soberbia determinaron la escogencia.
Me creí capaz, suficiente. ¡Qué ilusa!
Hoy sé que a pesar de todos mis esfuerzos
seré incapaz de alcanzar la calidad en lo que escribo.
Me enredé el cuello con mi propia cuerda.
EL nudo que me hice quedó ciego.
No tengo más a donde ir.
Ni ganas. Tampoco regreso.

martes, marzo 17, 2009




















El perro cruzó la calle

-¿qué nombre humano ostentaría?-

orgulloso, enjuto y sucio

a la zaga de su amo

tanto o más pobre, enjuto y sucio que él.

Venían los dos de alguna parte

después del horizonte

hacia algún otro lugar en otra esquina .

Con paso renco caminaba el hombre

con paso renco caminaba el animal

idénticos eran

un solo ser indivisible

sobreviviendo un domingo en la ciudad.


Desaparecieron,

sin dejar huella alguna

en el asfalto humedecido.