martes, diciembre 06, 2011



También la he visto

con la piel naranja arder sobre lo negro
ondear como bandera sin territorio ni patria,
propiedad de nadie y de todos

Despertar los ojos nocturnos del desierto
con su canto de madera
coro vegetal ahuyentando los coyotes

En el potrero
gigante amiga de otros años
vino poesía

o rebeldía que no amansa con el agua
haciendo daño a la montaña,
fervorosa amante del viento 
ciega de amor por él encandilada

La he visto

menudita y huérfana
a punto de morir 
rogando por la vida a santos tristes que no escuchan y si escuchan
poco pueden hacer frente a los Hombres

Jovencísima en las manos de los niños y las niñas
que comulgan (dicen) con Dios por vez primera

Luz simulando ser la luna enamorada sobre las mesas

Luz en mi mesa para atraer la luz que se ha perdido
y hacer que brille en el corazón el medio día.

La he visto sin verla
fuego de huesos muy queridos
silencio, frío,
y de nuevo ceniza, alimento.




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